Al iniciar la experiencia de domesticación y manejo de mamíferos silvestres, tuvimos que averiguar qué exactamente comía cada especie del proyecto. En el caso de la danta o tapir (Tapirus terrestris Linnaeus), o “Sachawagra” (como se le llama en la lengua Kichwa), se tenía alguna información preliminar que debía probarse. Debido a que apremiaba el tiempo, decimos llevar a “Bambi” – nuestro tapir hembra, en ese entonces todavía un bebé – a la selva virgen y averiguar de primera mano qué es lo que comía. “Bambi” nos ahorró futuros costos en insumos externos como alimento y medicina, y nos enseñó cuán importante era conservar el bosque en su estado natural para ser aprovechado sin dañarlo. Fue evidente que el concepto de modernización que destruye a cuenta de ampliar la frontera agrícola, era un retraso, una involución. Por el contrario, la experiencia nos demostró que aquella tecnología que valora la práctica indígena ancestral de domesticación y crianza de animales es la apropiada para trabajar con la fauna nativa amazónica en el contexto amazónico indígena, conservando especies que, como el tapir, enfrentan fuertes amenazas de extinción. El Centro Tecnológico de Recursos Amazónicos “Fátima” de la Organización de Pueblos Indígenas Kichwas de Pastaza (OPIP) ha realizado trabajos dentro de esta filosofía por más de 10 años, presentando tecnologías relativas a la domesticación, crianza y manejo del tapir amazónico. El Centro busca promover tecnologías alternativas de manejo de recursos que disminuyan la dependencia cada vez más creciente de mercados externos y que fomenten las iniciativas familiares, locales y comunitarias de manejo de la fauna como una fuente reconocida y tradicional de proteína animal.
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