Dos semanas antes, cuando me notificaron del caso, el precio era de 1000 dólares. No tenía ni idea de que los tapires tuvieran tanta demanda cuando hablé por primera vez con el intermediario. Hablamos por primera vez cuando estaba verificando si toda esta "venta" era cierta. No fue difícil obtener su información personal, ya que el hombre había publicado su nombre, dirección y número de celular en internet. En la breve conversación, me informó que el tapir estaba en un lugar lejano y que necesitaba ser transportado río abajo por el río Chucunaque. Dijo que primero necesitaba contactar a su cuñado en Darién para ver qué día podía conseguir una lancha para viajar río abajo. Me mantendría informado.
También puede Iniciar una búsqueda de similitud avanzada para este artículo.